¡El latín está muy vivo! Alumnos de español conquistan Laredo a ritmo de talleres romanos y aroma a Cantábrico
Un grupo de alumnos de español para extranjeros de nuestro centro, de diversos niveles y nacionalidades, ha puesto rumbo a Cantabria en la que ha sido la tercera movilidad cultural enfocada en la apasionante etapa romana de la región. El CEPA de Laredo ejerció de anfitrión de lujo durante dos jornadas intensas y vibrantes donde la historia se tocó, se olió y se saboreó. El primer día estuvo marcado por la inmersión total en sus aulas a través de tres talleres: los estudiantes se convirtieron en chefs imperiales elaborando la famosa salsa garum, se sumergieron en la magia del teatro romano y, finalmente, jugaron a ser publicistas de la antigüedad en un taller de derivadas latinas, diseñando el logo, nombre y eslogan de comercios modernos utilizando auténtico léxico romano. El broche de oro a este debut lo puso un reconfortante paseo al atardecer para remojar los pies en las bravas aguas del Cantábrico.
La segunda jornada no se quedó atrás en dinamismo y nos llevó a cruzar la bahía en barco hacia Santoña. Allí, el grupo visitó la conservera familiar Emilia, donde pudieron descubrir los secretos de su producción y degustar sus famosas anchoas, un manjar digno de los paladares más exigentes. Tras el almuerzo, y como antesala al viaje de regreso a Logroño, la artesana Carmen guio al alumnado en un taller de joyería romana. Con martillo en mano y altas dosis de creatividad, los participantes moldearon latón y otros materiales empleando técnicas tradicionales para crear sus propios brazaletes, pulseras y anillos personalizados.
La valoración de esta experiencia no puede ser más positiva. Ha sido un viaje extraordinario en todos los sentidos, caracterizado por la máxima implicación de nuestros estudiantes y una sintonía fantástica con el alumnado cántabro. Además, el encuentro propició un enriquecedor espacio de convivencia e intercambio de impresiones entre los profesores de ambos centros. Una movilidad redonda que demuestra que la cultura y el aprendizaje de una lengua no entienden de fronteras ni de épocas.








